No supe encontrar la huella
olvidé también las respuestas
¿y después qué? Quizá un silencio
una tiniebla cerrada
Otros golpearán la puerta, buscarán la sonrisa
que apretada una vez dejé en el rincón de mis sueños
del hoy, mañana, también del ladrillo sobre otro ladrillo.
quizá tal vez
Hay un sabor a trópicos calientes en los recuerdos
un mundo de tapices balanceándose
entre vapores con las manos entrelazadas
blandamente. Allí mismo.
con la luz de la lámpara en mis cabellos
con pórticos abiertos y ventanas blancas
entre columnas
Y toda esa música que llena mis oídos como una ráfaga
atravesando un más allá
del tiempo perdido
Ahora, unas voces vienen del mar con el viento
un estremecimiento el último balanceo
aquí estamos ¿por última vez?
renaceré
Irene L. Villarino
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